La obra relata una aventura que sugiere algunos de los hilos que tejen la poliédrica esencia femenina. A lo largo de una acción equilibrada entre fuerza y contemplación, las mujeres abren su sabiduría al mundo como si se tratara de un abanico tejido a fuerza de años, inteligencia y emoción.
Es una narración poderosa construida con solos y coreografías corales perfectamente hiladas, que aúna la singularidad individual de cada intérprete y la fuerza arrolladora del grupo. Esta mujer, que es todas las mujeres, recorre el relato y comparte con el público sus conocimientos, contradicciones, amores, desamores, fuerzas, fragilidades, inseguridades, insatisfacciones y soledades. Comunica con el alma abierta en canal su relación con el cuerpo, el deseo, la maternidad y la igualdad aún no alcanzada.
Las coreografías recogen una diversidad femenina que se apodera de la acción para conquistar el escenario: cinco mujeres que asaltan el escenario de la vida. Mujeres con una fuerte singularidad, que piensan en clave coréutica y musical la pluralidad del género que representan, más allá de las diferencias físicas, étnicas, religiosas, culturales o estéticas. Damas diurnas que bailan al ritmo de un principio de armonía, medida y simetría, que luego rompen y recomponen, recogiendo así, a través de sus cuerpos, movimientos y sueños, el cuerpo y el devenir de la vida. Mujeres que piensan, bailan y cantan: intimistas, pensativas, alegres, irónicas y cómicas. Mujeres que homenajean a todas las mujeres del mundo.
MUJER explora el repertorio musical popular y clásico, con una indagación especial en la música de Vivaldi. Trabaja con las partituras, reinterpreta y adapta fragmentos clásicos en clave flamenca, en un diálogo libre y hospitalario entre la música clásica, la popular y el flamenco, con Las cuatro estaciones como eje.








